
Se incrementa la aversión al riesgo
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6 marzo, 2026En momentos de tensión geopolítica y titulares intensos, los mercados suelen moverse con brusquedad. La combinación de volatilidad en energía, caídas marcadas en algunas bolsas asiáticas, nerviosismo por la inflación y reacciones impredecibles en tecnología (incluso cuando las empresas reportan buenos resultados) crea un clima que se siente incómodo. Aun así, este tipo de episodios tiene una característica recurrente: suelen abrir ventanas de oportunidad para quienes invierten con método, diversificación y un horizonte claro.
Por eso, el foco útil debe estar en cómo se puede aprovechar este contexto. Las caídas y la volatilidad tienden a castigar con más fuerza a quien invierte sin estructura, pero suelen favorecer a quien invierte con disciplina.
Un punto clave es entender que el “buen momento para invertir” no significa esperar al “momento sin riesgo”. Significa que el mercado está ofreciendo precios y valuaciones pueden ser más atractivos para construir posiciones gradualmente. También significa que el retorno potencial a mediano y largo plazo suele aumentar cuando se compra después de ajustes, no necesariamente cuando se vive en aparente estabilidad.
La experiencia muestra que los episodios de tensión suelen tener dos fases. Primero, una reacción emocional (venta rápida, refugio, titulares dominantes). Luego, una fase de normalización (el mercado empieza a diferenciar escenarios, el precio del riesgo se vuelve más racional y se reordenan las expectativas). En esa transición, el tiempo juega a favor de la estrategia y en contra de la improvisación.
Una forma práctica de transformar incertidumbre en una decisión más manejable es invertir de manera escalonada. En lugar de intentar acertar el punto más bajo, se construye posición en varios tramos. Si el mercado sigue bajando, los siguientes tramos se realizan a precios más bajos. Si el mercado se recupera, ya existe exposición. Esta lógica reduce el riesgo de paralizarse y ayuda a sostener la disciplina, que suele ser el factor más determinante en resultados de largo plazo.
El horizonte también ordena la conversación. No todo el dinero tiene el mismo propósito. Separar objetivos por plazos permite elegir instrumentos coherentes con cada necesidad:
- Corto plazo: liquidez, estabilidad operativa y disponibilidad. En este espacio, Grupo Financiero ACOBO tiene alternativas como los Fondos a la Vista, en colones o en dólares, que buscan administrar el efectivo con una lógica de corto plazo.
- Mediano plazo: objetivos con un tiempo definido como, proyectos planificados y acumulación para metas en los próximos años. Para este horizonte pueden considerarse nuestros Fondos Futuro, tanto en colones como en dólares, pensados para acompañar metas de mediano plazo con una estrategia acorde.
- Largo plazo: crecimiento patrimonial a través del tiempo, con mayor tolerancia a fluctuaciones intermedias. Para este horizonte, una alternativa como el Fondo Conexión, con una estrategia fuertemente indexada al S&P 500, se alinea con la lógica de exposición al mercado accionario estadounidense a largo plazo, entendiendo que puede haber años de retornos altos, años moderados y períodos de correcciones.
También es importante reconocer el rol de la inflación. Cuando la energía sube, el debate sobre inflación y tasas vuelve al centro. Eso puede presionar valuaciones en el corto plazo. Sin embargo, precisamente por eso, el largo plazo suele premiar a quienes mantienen exposición a activos que históricamente han tenido capacidad de acompañar el crecimiento económico y, con el tiempo, compensar el efecto de la inflación. No por magia, sino porque muchos negocios ajustan precios, innovan, aumentan productividad y capturan crecimiento global.
La prudencia no tiene que ver con quedarse inmóvil, sino con invertir con estructura: definir un monto inicial razonable, establecer aportes periódicos, diversificar por instrumentos y plazos, y revisar la cartera con una frecuencia. Cuando el mercado cae, el instinto natural es protegerse. Pero el mercado suele recompensar a quien logra separar sus emociones del plan.
En Grupo Financiero ACOBO, estamos listos para brindar la mejor asesoría.


